Deming enseñó lo que eran sus
"catorce puntos o principios" los cuales son consideradas
las bases subyacentes en lo que llamó "un sistema de profundos
conocimientos". El entendimiento de los elementos de este
“sistema” ofrece las perspectivas críticas necesarias para
diseñar prácticas administrativas eficaces y tomar decisiones en el
complejo ambiente de negocios de hoy en día.
1.
Constancia en el propósito de mejorar productos y servicios.
Este primer principio implica la
constante inversión por parte de la empresa en innovar sus productos
y servicios, es decir, evitar el estancamiento de lo que estén
ofreciendo, sino que debe buscar un mejoramiento del mismo de forma
constante, haciéndolo útil y adaptándolo a las necesidades que se
presenten en la actualidad.
2.
Adoptar una nueva filosofía, desde los altos ejecutivos hasta las
bases de la empresa.
Hoy día se tolera demasiado la mano
de obra deficiente y el servicio poco atento con el cliente.
Necesitamos una nueva religión en la cual los errores y el
negativismo resulten inaceptables. Para conseguir la constancia en el
propósito de mejorar continuamente, la empresa entera debe aceptarlo
como una filosofía propia, y adoptarla en todas las actividades que
lleve a cabo la misma.
3.
Suprimir la dependencia de la inspección masiva
Las empresas típicamente inspeccionan
un producto cuando éste sale de la línea de producción o en etapas
importantes del camino, y los productos defectuosos se desechan o se
re elaboran. Una y otra práctica son innecesariamente costosas. En
realidad la empresa le está pagando a los trabajadores para que
hagan defectos y luego los corrijan. La calidad NO proviene de la
inspección sino de la mejora del proceso.
Este principio no implica detener la
inspección de productos ni nada similar. Se podría decir mas bien
que busca incentivar a las empresas a que la inspección sea un paso
de rutina y prácticamente innecesario debido a que tiene un amplio
personal o bien, tiene un correcto control de los procesos que lleva
a cabo durante la producción. Esto implicaría que sus productos son
de excelente calidad y apenas se tendría que inspeccionar un mínimo
porcentaje de los mismos.
Si se tomara en cuenta un caso, por
ejemplo, donde una empresa produce grandes cantidades de artefactos
defectuosos, ya no sería un mínimo porcentaje, sino el 100% de
estos los que deben inspeccionarse tan solo para asegurarse del
estado de los mismos.
4.
Terminar con la practica de premiar los negocios basándose
únicamente en el precio.
El costo de un producto no es el
precio de compra sino el precio de uso. Una materia prima que se
adquiere de un proveedor nuevo, por más que se encuentre en la lista
de proveedores aprobados, famosa hoy día, causará grandes pérdidas
hasta que el proceso es ajustado y el resto de insumos se acoplan a
la nueva materia prima. Si es difícil obtener la misma calidad en
dos lotes diferentes de un mismo proveedor, con mucho más razón en
dos proveedores distintos.
5.
Mejorar el sistema de producción y servicio en forma continua y
permanente.
Básicamente éste principio busca que
las empresas estén en constante evaluación de sus procesos con el
fin de determinar qué se está haciendo de más, qué cosa no es
necesaria y puede retirarse o qué paso se puede agregar al proceso
con el único fin de mejorar la forma en que se lleva a cabo y
resulte en cambios positivos dentro de lo que es calidad.
6.
Instituir la capacitación y el entrenamiento.
Con mucha frecuencia, a los
trabajadores les enseñan su trabajo otros trabajadores que nunca
recibieron una buena capacitación. Están obligados a seguir
instrucciones ininteligibles. No pueden cumplir bien su trabajo
porque nadie les dice cómo hacerlo.
Capacitar permanente a trabajadores y
supervisores en su propios procesos, de manera que ese aprendizaje
ayude a mejorarlos tanto incremental como radicalmente. Primero tener
conocimiento de lo que se hace, más allá de seguir el
procedimiento, el mecánico que sepa de mecánica, el soldador de
soldadura, etc.
7.
Aprender e instituir el liderazgo.
La tarea del supervisor no es decirle
a la gente qué hacer, ni es castigarla, sino dirigirla. Dirigir
consiste en ayudarle al personal a hacer un mejor trabajo y en
aprender por métodos objetivos quién necesita ayuda individual.
8.
Eliminar el temor. Crear confianza. Crear el ambiente adecuado para
la innovación.
Muchos empleados temen hacer preguntas
o asumir una posición, aún cuando no comprendan cuál es su
trabajo, ni qué está saliendo bien o mal. Seguirán haciendo las
cosas mal o sencillamente no las harán. Las pérdidas económicas a
causa del temor son terribles. Para garantizar mejor calidad y más
productividad es necesario que la gente se sienta segura.
9.
Eliminar las barreras que separan los distintos departamentos
Muchas veces los departamentos o las
unidades de la empresa compiten entre sí o tienen metas que chocan.
No laboran como equipo para resolver o prever los problemas, y peor
todavía, las metas de un departamento pueden causarle problemas a
otro.
10.
Eliminar las exhortaciones (instigaciones) en la fuerza laboral.
Estas cosas nunca le ayudaron a nadie
a desempeñar bien su trabajo. Es mejor dejar que los trabajadores
formulen sus propios lemas.
11.
Eliminar las cuotas numéricas
Las cuotas solamente tienen en cuenta
los números, no la calidad ni los métodos. Generalmente son una
garantía de ineficiencia y alto costo. La persona, por conservar el
empleo, cumple la cuota a cualquier costo, sin tener en cuenta el
perjuicio para su empresa.
12.
Eliminar las barreras que evitan que las personas se sientan
orgullosas de su trabajo.
La gente desea hacer un buen trabajo y
le mortifica no poder hacerlo. Con mucha frecuencia, los supervisores
mal orientados, los equipos defectuosos y los materiales imperfectos
obstaculizan un buen desempeño. Es preciso remover esas barreras.
13.
Fomentar la educación y la auto mejora en cada persona.
Tanto la administración como la
fuerza laboral tendrán que instruirse en los nuevos métodos, entre
ellos el trabajo en equipo y las técnicas estadísticas.
Este principio es complemento del
número 6 sobre la capacitación. Este es más referido a lo que se
conoce como "Formación y Desarrollo de Competencias", lo
cual depende de la visión de la empresa, de los objetivos para
alcanzarla, de las nuevas formas de poder competir, de los nuevos
procesos a desarrollar, de los nuevos comportamientos del personal a
todos los niveles, en síntesis del cambio cultural que la empresa
requiere.
14.
Aprender acciones para lograr la transformación.
Para llevar a cabo la misión de la
calidad, se necesitará un grupo especial de la alta administración
con un plan de acción. Los trabajadores no pueden hacerlo solos, y
los administradores tampoco. La empresa debe contar con una masa
crítica de personas que entiendan los Catorce puntos, las 7
enfermedades mortales y los obstáculos.
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